Estados Unidos y Canadá son, junto a Europa, los principales mercados emisores de compradores extranjeros en Punta Cana. La cercanía geográfica, los vuelos directos desde Nueva York, Miami, Toronto o Montreal y un mercado que opera de forma natural en dólares hacen que la inversión resulte especialmente cómoda para norteamericanos. Sin embargo, comprar desde EE. UU. o Canadá tiene particularidades fiscales y prácticas propias que conviene conocer antes de firmar. Esta guía las repasa una a una.

Por qué Punta Cana encaja con el inversor norteamericano

Para un residente en Norteamérica, República Dominicana ofrece tres ventajas difíciles de replicar en otros destinos:

Fiscalidad para residentes en Estados Unidos

El contribuyente estadounidense tributa por su renta mundial, así que los ingresos de alquiler generados en Punta Cana deben declararse al IRS aunque ya hayan pagado impuestos en República Dominicana.

Cómo se declara la propiedad ante el IRS

Los ingresos de alquiler se reportan en el Schedule E de la declaración federal, deduciendo gastos reales como mantenimiento, comisiones de gestión, seguros y la depreciación del inmueble. El impuesto pagado en República Dominicana sobre esas rentas puede acreditarse mediante el Foreign Tax Credit (formulario 1116), lo que en la práctica evita la doble imposición aunque no exista un tratado fiscal amplio entre ambos países.

FBAR y cuentas bancarias dominicanas

La propiedad en sí, si se posee a título personal, no genera obligación de reporte adicional. Ahora bien, si el inversor abre una cuenta bancaria dominicana para cobrar alquileres y el saldo agregado de sus cuentas extranjeras supera los 10.000 dólares en cualquier momento del año, deberá presentar el FBAR (FinCEN 114). Si compra a través de una sociedad dominicana, pueden activarse formularios adicionales como el 5471, por lo que la estructura debe decidirse con un asesor fiscal estadounidense antes del cierre, no después.

Fiscalidad para residentes en Canadá

Canadá también grava la renta mundial de sus residentes. Los alquileres dominicanos se declaran ante la CRA y el impuesto pagado en República Dominicana se recupera vía crédito fiscal extranjero. Dos puntos merecen atención especial:

Financiación: qué opciones reales existen

La mayoría de compradores norteamericanos no financia la compra con hipoteca dominicana, cuyos tipos suelen ser poco atractivos. Las vías más utilizadas son:

Logística de la compra a distancia

El proceso de compra dominicano permite operar sin residir en el país. Un poder notarial correctamente apostillado autoriza al abogado a firmar en nombre del comprador, y las transferencias desde bancos norteamericanos hacia cuentas de promotores o escrow son rutinarias, siempre documentando el origen de fondos. Es recomendable coordinar un viaje de inspección antes de reservar y, si no es posible, exigir recorridos en vídeo verificados por un profesional independiente.

Errores frecuentes del inversor norteamericano

Conclusión

Para un inversor de Estados Unidos o Canadá, Punta Cana combina proximidad, mercado en dólares y una demanda turística que él mismo conoce bien. La clave del éxito no está en encontrar la oportunidad, que abunda, sino en ordenar la parte fiscal y estructural antes del cierre: crédito fiscal extranjero bien aplicado, reportes FBAR o T1135 al día y una estructura de propiedad decidida con asesoramiento en ambos países. Con esos deberes hechos, la inversión dominicana se gestiona con la misma naturalidad que una propiedad doméstica.