Compraste tu villa frente al mar o tu apartamento sobre plano en Punta Cana, lo alquilas con buena rentabilidad y todo marcha bien. Pero hay una pregunta que casi ningún inversor extranjero se hace al firmar: ¿qué ocurrirá con esa propiedad el día que tú faltes? La planificación sucesoria es la pieza que más se ignora y la que más disgustos genera a las familias, porque el derecho dominicano no funciona como el de tu país de origen.

Por qué la sucesión en RD no se parece a la de tu país

Cuando una persona fallece siendo propietaria de un inmueble en República Dominicana, ese bien se rige por la ley dominicana, sin importar la nacionalidad del titular ni dónde resida la familia. Esto significa que tu testamento español, francés o estadounidense no basta por sí solo: el inmueble situado en suelo dominicano se transmite según las reglas locales y requiere un proceso de sucesión ante la administración tributaria (DGII) y el Registro de Títulos.

Ignorar esto provoca el escenario más común que vemos: herederos que descubren, años después, que no pueden vender ni alquilar legalmente la propiedad porque nunca se completó la transferencia a su nombre.

La legítima: el factor que sorprende a los extranjeros

El Código Civil dominicano consagra la legítima, una porción de la herencia que la ley reserva obligatoriamente a los hijos y de la que el fallecido no puede disponer libremente. A diferencia de jurisdicciones anglosajonas donde puedes dejar todo a quien quieras, aquí los descendientes están protegidos por ley.

Cómo se reparte

La porción disponible depende del número de hijos: con un hijo, la mitad es legítima; con dos hijos, dos tercios; con tres o más, tres cuartas partes quedan reservadas a los descendientes. Solo el resto, la llamada porción disponible, puede asignarse libremente por testamento. El cónyuge tiene derechos propios que conviene revisar caso por caso.

Para un inversor con familia reconstituida, hijos de distintas relaciones o deseos específicos de reparto, conocer estas reglas antes de comprar cambia por completo la forma de estructurar la titularidad.

Cómo la titularidad facilita (o complica) la herencia

Título personal

Es la opción más sencilla para comprar, pero al fallecer el titular obliga a abrir un proceso sucesoral sobre el inmueble en RD, con plazos, impuesto sucesoral y declaración ante la DGII. Si los herederos viven en el extranjero, gestionar poderes y documentos apostillados a distancia puede alargar el trámite muchos meses.

Sociedad (SRL)

Cuando el inmueble pertenece a una sociedad dominicana, lo que se hereda no es el inmueble sino las cuotas sociales de la empresa. Esto puede simplificar la transmisión y aportar privacidad, pero traslada la planificación al ámbito societario: hay que prever en los estatutos y en pactos de socios qué ocurre con las participaciones. Lo tratamos en detalle en nuestra guía sobre estructurar la inversión vía SRL.

Fideicomiso

El fideicomiso inmobiliario, regulado por la Ley 189-11, permite designar beneficiarios y ordenar la transmisión del patrimonio según tus instrucciones, evitando parte de la fricción del proceso sucesoral clásico. Es la herramienta más flexible para patrimonios relevantes, aunque implica costes de constitución y administración fiduciaria.

El impuesto sucesoral que debes anticipar

La transmisión por herencia de bienes situados en RD está gravada con el impuesto sucesoral, actualmente del 3% sobre el valor de los bienes una vez deducidas las cargas admitidas. La declaración debe presentarse dentro de los plazos legales tras el fallecimiento; hacerlo tarde genera recargos. Es un porcentaje moderado comparado con otros países, pero conviene tener liquidez para afrontarlo, porque sin pagarlo no se inscribe la propiedad a nombre de los herederos.

Errores frecuentes que conviene evitar

Planifica hoy, protege a los tuyos mañana

La sucesión de un inmueble en República Dominicana es perfectamente gestionable cuando se anticipa, y un problema costoso cuando se improvisa. La decisión clave —título personal, SRL o fideicomiso— debería tomarse antes de firmar la compra, alineada con tu situación familiar y tu patrimonio global. En Invertea revisamos tu caso para que tu inversión llegue a la siguiente generación sin sobresaltos.